¿Qué Significa Libertad?

Libertad viene directamente de la palabra latina “libertas”, y del adjetivo “liber”. Llegó al latín directamente del griego y al griego del antiguo sánscrito.

La etimología indoeuropea más antigua es (e)leudh-,“eléutheros”, en griego y significa “libre”. Está emparentada con el germánico leudi, “Leute” en alemán actual, y hace referencia a la gente libre, en contraposición a “Volk” una palabra para nombrar a las personas guerreras.

Otra etimología alternativa es “lípto”: desear en griego, y viene de la raíz indoeuropea “liph-, “lub-dhas” es sánscrito, con el mismo significado.

De modo que la palabra libertad significa liberarnos de los deseos; es la habilidad de vivir nuestra vida como queremos vivirla, sin permitir que los deseos de otros ni los propios nos enganchen y nos controlen. Gran parte de la humanidad vive atrapada con paradigmas humanos muy controladores

La auténtica libertad comienza cuando alguien comprende cuál es su verdadera esencia espiritual, y decide trascender sus limitaciones físicas y mentales; cuando aprende a operar desde su Ser y no desde su personalidad.

La libertad es un proceso de aligerar el peso de los deseos del ego, para poder percibir y experimentar la propia esencia espiritual.

Juan Ramón González

Doctor en estudios en desarrollo humano y Director de contenido de Reconección Esencial

Deja de comer carne vacuna y salva al planeta

 

Según un estudio elaborado por más de 100 científicos, afirma que el alto consumo de carne vacuna y productos lácteos, especialmente en países de mayor ingreso, está causando una crisis climática.

De hecho, a numerosos estudios al respecto realizados desde hace varios años, con solo buscar en google “estadísticas carne roja contaminación” o “estudios carne roja contaminación”, etc

Dentro de las efectos de la crisis climática tenemos: incendios forestales (ya tenemos muchos de estos), inundaciones (también varios), cambios en ecosistemas y desaparición de especies (esto sigue pasando), deshielo y por tanto inundaciones de ciudades que viven a la orilla del mar, aumento de la temperatura (seguramente lo has notado), fenómenos metereológicos extremos (muchos todo el año en todo el planeta), hambrunas, etc.

Estamos dañando mucho nuestro planeta volviéndolo un lugar inhóspito y es posible que lleguemos a un punto de no retorno en donde no importa que hagamos, no tendremos el tiempo, ni los medios para echar marcha atrás.

No nos pongamos en esa situación, la invitación es a que hagamos algo al respecto. Y la propuesta es reducir considerablemente el consumo de carne vacuna.

¿Y como el consumo de carne vacuna está afectando al planeta de forma tan brutal? Este sencillo video de 2 min te lo explica. 

Este artículo no pretende informarte acerca de un estilo de vida, de hábitos alimenticios, de que te vuelvas vegetariano o vegano, sino que tomes conciencia del daño que le estamos haciendo al planeta, a nosotros mismos y a las generaciones por venir, solo por comer carne de vaca.

Te invito a que dejes de comer carne vacuna, así como te lo escribo, totalmente dejes de hacerlo, eso ayudará bastante a que se deje de producir bastante ganado vacuno, es por el bien tuyo, por el bien del planeta y por tus hijos actuales y futuros.

Infórmate de cómo sustituir la carne de vaca por otro tipo de comida, y muévete rápido, explica, educa a otras personas acerca de esto.

No nos pongamos en una situación más delicada de la que ya estamos ahora, estamos viviendo en la cuenta regresiva para nuestra supervivencia como especie, este artículo no muestra que de verdad ya no tenemos mucho tiempo.

 

 

 

Chapaév Bracho Toralba

Director de Escuela de desarrollo interior y Embajador conferencista de Reconexión Esencial

 

10 acciones para hacer una sociedad más consciente

 

Hay muchas personas que sienten que son demasiado pequeñas o insignificantes para hacer un cambio en nuestro mundo, pero son justo las personas que han decidido cambiar esa forma de pensar las que lo han hecho.  Muchos piensan “solo soy una persona normal, que vive una vida normal”. Sin embargo, si estás poniendo atención a los rápidos cambios que estamos viviendo en estos días, pronto te darás cuenta de que lo normal se está terminando muy rápido. 

Cuando una persona decide tomar responsabilidad por la sociedad, por el mundo, en el que vive hay muchas cosas que puede hacer para cambiar su entorno, desde poner atención a los asuntos sociales, buscar dejar de malgastar recursos naturales, hasta ayudar a otros a vivir mejor. 

Otras personas piensan que contribuir a la sociedad es un deber solo para aquellos que tienen una vida cómoda financieramente y no tienen muchas cosas que hacer, porque pues una persona normal o común, no podría hacer ninguna contribución significativa. ¡Aunque pueda ser difícil de creer, puedes hacer una diferencia desde la computadora o desde el teléfono de donde estás leyendo estas palabras!

Así como el mar está conformado de pequeñas gotas de agua, si cada persona tuviera la determinación de hacer una acción, por mínima que sea, podría cambiar la sociedad. Alimentar a los pobres, hacer actos de servicio, ayudar a la flora o fauna, y los que te presentamos a continuación no tienen que ser actos que cuestan muchísimo dinero. Solo requieren un poco de amor, algunos cambios a nuestro estilo de vida, y buscar vivir conscientemente. 

 

A continuación te comparto 10 maneras que puedes ayudar a crear una diferencia en la sociedad:

  1. Crece personalmente primero.
    La mejor manera que puedes hacer una contribución positiva a nuestra sociedad es a través de cambiar tu propia vida. Observa que ya hay muchas personas corruptas, tóxicas, o de plano malvadas que se alimentan de la bondad de la sociedad, ensuciando el mundo, gastando recursos, abusando de otros, y sin contribuir nada positivo. Por lo tanto, el primer paso es asegurar que tú no eres uno de ellos. 

    Una de las cosas que vas a tener que crecer en ti es tu compasión. No solo ser más compasivo con las personas que te caen bien, sino serlo con las personas que no. También ser menos juicioso, aceptar a las personas por como son, sin criticarlas ni juzgarlas. También podemos incluir desarrollar una honestidad inquebrantable, aprender el manejo de emociones negativas, jugar a ganar-ganar, buena comunicación y en general dar energía positiva al mundo. 
  2. Reforestación.
    Busca formas de unirte a movimientos de reforestación o tal vez hacer donaciones a organizaciones que se dedican a ello.  Estudios han confirmado que es una de las formas en que podemos mitigar los efectos del cambio climático, ni hablar que disminuyen la temperatura del área donde se encuentran.
    En algunas áreas, los árboles pueden minimizar las inundaciones. Sin árboles un área puede rápidamente convertirse en tierra árida donde no crece nada más. Al reforestar, se regeneran los ecosistemas que promueven la vida.  
  3. Adquiere tecnología solar.
    Ya se están haciendo más populares los electrodomésticos energizados por el sol, por ejemplo: baterías solares, calentadores solares, colectores de energía solar para electricidad, y muchos otros. Aunque parecen una inversión fuerte al primer vistazo, una vez que haces las cuentas, verás que ahorras mucho dinero en electricidad. 
  4. Mantén tu entorno limpio.
    Ya hemos hablado de esto en otros artículos de Reconexión Esencial que puedes ver aquí, ya que es una de las maneras que puedes mejorar tu comunidad de la manera más rápida.
    Cada objeto descartado que no es orgánico, contiene toxinas que contaminan el suelo, el agua, y el aire, a veces hasta las partículas más minúsculas.

    El recoger basura y desecharla de una manera adecuada previene que las toxinas se dispersen en el ambiente tan fácilmente. Cabe mencionar, que también puede prevenir la obstrucción de los sistemas de desagüe, evitando la inundación de la ciudad.

    En el futuro, deberemos movernos a una sociedad de economía circular, si te interesa leer más de ello, visita el respectivo artículo. 
  5. Maneja con cuidado.
    El simple hecho de no tomar y manejar, no usar el celular mientras manejas, poner atención al camino y ser paciente ante el tráfico puede afectar, no solo tu salud mental y emocional, sino también la de tu familia.  Puedes ayudar a disminuir la cantidad de accidentes y muertes al procurar ser un chofer consciente que sigue las reglas de vialidad. También puedes apoyar a crear consciencia acerca de motociclistas, ciclistas y peatones, al respetar los cruces y sus derechos de vialidad. 
  6. Busca reducir tu uso de químicos tóxicos.
    Esto es bastante simple, busca disminuir tu consumo y uso de productos de limpieza con químicos que afectan el medio ambiente. Puedes procurar comprar de los productos que garantizan ser amigables y ecológicos. 

    Así mismo, al deshacerte de baterías, electrónicos, o productos con mercurio, asegurar hacerlo por medio de canales seguros y no solo desecharlos en donde contaminen el ambiente.  
  7. Donación de Sangre.
    Como es comúnmente conocido, la sangre es vital para la sobrevivencia. Contiene elementos vitales que ayudan al cuerpo a combatir enfermedades y heridas. Para millones de personas, los donadores de sangre son la diferencia entre la vida y la muerte.

    Al donar sangre, puedes sentir orgullo de saber que vas a ayudar a una persona a recuperar su salud o a salir adelante de un problema muy grave. También es importante recordar que siempre es posible que alguna vez alguno de nosotros necesite sangre también.  
  8. Apoyar la igualdad de género.
    La igualdad de género es una visión compartida de justicia social y derechos humanos.  Este trabajo tiene diferentes facetas, desde detener los matrimonios de niños, como el derecho de las mujeres a la educación, la igualdad y al pago igualitario.

    Incluye cambiar nuestra mentalidad de labores por género y reconocer que todos contribuimos en este mundo, por lo tanto no hay tareas que sean solo para mujeres, ni trabajos que sean solo para hombres, así como evitar la burla cuando cualquiera de los géneros desee expresarse como mejor lo sienta.

    Buscar promover consciencia de la misoginia, el racismo, la homofobia, y sobre todo, el clasismo, es fundamental para promover la igualdad que existe entre todos los seres de este planeta. 
  9. Promover y proteger los derechos de las minorías.
    Conectado al punto anterior, cuando buscas abogar por la igualdad de las minorías y garantizar sus derechos, asegurando que nadie va a sufrir discriminación por su identidad de género, etnicidad, religión o raza, creas un mundo en unión.  
  10. Trabajar por el acceso gratuito a la justicia.
    Se estima que aproximadamente cuatro millones de personas a nivel mundial no tienen acceso a justicia. Esto incrementa la pobreza, violencia y la violación de derechos humanos fundamentales. Es conocido que al menos en México, la persona que tiene más dinero es la que gana el caso. 
    Tenemos que trabajar por un país con más honestidad, que apoya a los más vulnerables, y ofrece oportunidades de justicia a personas en alto riesgo.  Esto empieza en cada uno de nosotros (véase punto #1).

Conclusión
Para construir una comunidad, cada persona que la conforma tiene que tomar la responsabilidad y poner la dedicación  que requiere el cambio, para que las próximas generaciones puedan tener no solo una sociedad, sino un mundo mejor comparado al que estamos creando hasta ahora.

Solo cuando cada uno de nosotros decide rendir su egoísmo un poco, es que podemos crear el mundo que tanto hemos soñado.

De la lista que te compartimos aquí, ¿cuáles piensas que son acciones que podrías implementar en tu vida y en tu comunidad?

 

 

 

Alline Maldonado

Piloto de Transformación del Ser y Embajador Conferencista de Reconexión Esencial

Analfabetismo y su Impacto Negativo en la Sociedad

 

Propósitos de la alfabetización

La desigualdad es un síntoma claro del bajo nivel de desarrollo espiritual de la humanidad, y un indicador de esta desigualdad es el analfabetismo.

En esencia, todos los seres humanos somos iguales porque somos un solo Ser, y en la Unidad nadie puede ser más ni menos que otro, de la misma manera en que un órgano del cuerpo no es más ni menos que otro. Que sean diferentes y cumplan distintas funciones, no hace que unos sean de mayor o menor valor que otros.

Un sistema económico y social basado en la competencia salvaje, se torna más injusto con las condiciones de desigualdad que implica para la mayoría no tener la oportunidad de ver cumplido el derecho a una educación de calidad.

A pesar de que la mayoría de los organismos internacionales especializados en la materia consideran que el costo de la alfabetización de una persona adulta no supera los 100 dólares, todavía hay cientos de millones de personas en todo el mundo que son privadas de este derecho fundamental.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) sostiene que “las lecciones aprendidas en las últimas décadas dejan en claro que lograr la alfabetización universal requiere no sólo de mayores y mejores esfuerzos, sino de una voluntad política renovada para pensar y hacer las cosas de manera diferente a todos los niveles: local, nacional e internacional”.

Sin embargo, esa voluntad política parece no existir, o no tiene la fuerza necesaria para producir los resultados esperados por la sociedad.

La alfabetización no es un fin en sí mismo; no es una meta última y, por tanto, no debe ser vista única y exclusivamente como un camino para adquirir las competencias elementales de saber leer y escribir.

La alfabetización debe servir, sobre todo, para que las personas participen de mejor manera, en condiciones de igualdad en el mundo social; para evitar la marginación y la exclusión; para que no existan estigmas que impidan a las personas conocer un mundo mejor, pleno de nuevos significados, información y cultura enriquecedora. Es importante que, con la lectura y la escritura, nos relacionemos con otros seres humanos, nos comuniquemos y enriquezcamos mutuamente.

El lenguaje escrito representa una forma de adueñarnos del mundo, de darle sentido al pensamiento, de expresar las emociones, al igual que los anhelos y las esperanzas.
La educación tiene la responsabilidad de asegurar que los estudiantes aprendan a ser, a pensar crítica y reflexivamente, a relacionarse y comunicarse, a hacer con mayor efectividad, y a tener responsablemente; que se formen de manera que sean capaces de hablar y de permitir hablar; que estén preparados para escuchar y para hacerse escuchar; que estén calificados para manejar la palabra escrita y defender con argumentos sus opiniones, pero también para que lean y comprendan lo que otros sostienen, conocen y desean.

La escritura crea seres reflexivos, desarrolla la conciencia y la cultura, además de que forma mejores mujeres y hombres de provecho para la sociedad.

El analfabetismo es un poderoso factor en la perpetuación de la pobreza, la marginación y la exclusión social. En la actualidad, sin niveles adecuados de formación, no se tiene acceso al cúmulo de información disponible ni a las actividades mejor remuneradas o a niveles adecuados de capacitación para el trabajo; tampoco se cuenta con el acceso y el disfrute pleno de los bienes culturales y las expresiones artísticas.

El analfabetismo constituye una de las grandes deudas que tiene la sociedad con quienes lo padecen. Limita el crecimiento de las personas y afecta su entorno familiar, restringe el acceso a los beneficios del desarrollo y obstaculiza el goce de otros derechos humanos. Saber leer y escribir es un logro, pero no es suficiente. Por ello, la alfabetización debe ir más allá de sólo enseñar a leer y escribir; tiene que procurar, en términos generales, proporcionar herramientas y valores para un mejor desempeño en beneficio de la colectividad.

En la historia de las campañas alfabetizadoras en todo el mundo, ha quedado demostrado que éstas no tienen éxito si no hay un cambio en el contexto y la estructura social que rodea a los alfabetizados. Los expertos en educación de adultos plantean la alfabetización como un proceso más dentro de los esfuerzos por mejorar la situación de las comunidades, por incrementar el nivel de desarrollo humano.

El problema en México

El problema del analfabetismo en México no se reduce a los adultos mayores de 60 años y a los indígenas, es un síntoma de la falta de crecimiento del país, de la desigualdad creciente, de un modelo de progreso que favorece los indicadores macroeconómicos antes que el desarrollo humano. No se puede decir que la economía de México está en buena condición para el futuro, cuando 5 millones 400 mil mexicanos mayores de 15 años no saben leer ni escribir, cuando 10 millones más son analfabetos funcionales porque no han terminado la primaria y cuando otros 16 millones no han acabado el nivel de secundaria.

A pesar de que el analfabetismo está presente en todos los ámbitos territoriales del país, hay marcadas desigualdades en función de vivir en las ciudades o en el ámbito rural; o de formar parte de alguna población o comunidad indígena.

Lo que debemos cuestionarnos es por qué después de tantos esfuerzos sigue existiendo una cantidad tan grande de personas analfabetas. ¿Dónde está el problema?, ¿por qué después de tantos recursos y programas gubernamentales para resolverlo, el problema subsiste? Los millones de analfabetos (absolutos y funcionales) son la muestra más clara de las limitaciones de las políticas y estrategias adoptadas para terminar con esta lacerante condición.

 

Forma más dañina de analfabetismo

Otro tipo de analfabetismo, el más dañino de todos, es el de la ignorancia de nuestra verdadera naturaleza divina. Una persona puede tener doctorados en Harvard, La Sorbona, Berlín u Oxford, y postdoctorados en Cambridge, Princeton, o Roma, pero si ignora quién es en lo más profundo de su ser, es una analfabeta, independientemente de lo que haya estudiado y aprendido en otras disciplinas.

Por este motivo, la alfabetización primordial es la del autoconocimiento, más allá de los aspectos físicos. Es el conocimiento al que invitan las auténticas Escuelas de Desarrollo Espiritual.

Gnoti te autón, conócete a ti mismo, era una invitación en el frontispicio del templo de Apolo en Delfos. Hermes Trismegisto toma este apotegma y agrega: “Conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los dioses”.

 

Este tipo de alfabetización esencial y experiencial la puedes tener en ThEO y en Reconexión Esencial.

 

 

Juan Ramón González

Doctor en estudios en desarrollo humano y Director de contenido de Reconección Esencial

Revaloración social del anciano

En nuestros días, la figura y el papel de los ancianos no son comprendidos ni valorados en términos generales, y eso habla de la insensibilidad creciente de nuestra sociedad en muchos ámbitos. La sociedad occidental actual emplea a menudo expresiones o actitudes peyorativas al referirse a las personas mayores. Viejo se ha convertido en sinónimo de inútil, anticuado, estorbo o incapaz. Olvidamos que, al llegar a la vejez, las personas han acumulado sabiduría, experiencia, serenidad y bondad.

En el antiguo Egipto, el anciano era muy bien considerado y todos esperaban envejecer con dignidad. Ahí surgió el vocablo anciano, derivado de las voces egipcias “an” (manifestación divina) yheh” (suma de años, acopio). Ancianidad significa literalmente la cualidad de acopiar manifestaciones divinas y anciano es el que ha acopiado muchas manifestaciones divinas. Nos demos cuenta o no, la divinidad se está manifestando en nosotros momento a momento; la cuestión es hacernos conscientes de ello y vivir alineados con esa comprensión. 

Por su largo vivir y experiencia, los ancianos eran considerados portadores de gran saber, por lo que merecían respeto, deferencia, y estimación, además de pedirles consejo y guía.

En la biblia hay numerosas menciones sobre los ancianos. “En los ancianos está el saber”, dice el libro de Job (12-12). “Busca la compañía de los ancianos”, recomienda el libro del Eclesiastés (6,35).  

En Grecia, adoptaron de los egipcios el respeto y la apreciación por los ancianos, magnificada por la reflexión, el estudio y la sabiduría de los numerosos filósofos y pensadores que surgieron, y que en su mayor parte eran ancianos o personas maduras. Esto originó un gran momento histórico, cultural y social, en el que el anciano alcanzó un gran poder; el consejo de los jóvenes griegos, antes de tomar decisiones importantes, consultaban al consejo de ancianos, según relata Homero. En tiempo de Solón, dicha actuación de asesoramiento se transformó en el Areópago, institución aristocrática de ancianos con alto poder, que se mantuvo hasta que llegó la fuerza griega de la juventud democrática, con lo que se perdieron los valores de la sabiduría como contrapeso a los poderes político y jurídico.

Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida”, nos dice Pitágoras de Samos.

Y Platón agrega: “La vejez tiene un gran sentido de sosiego y libertad. Una vez que las pasiones han abandonado su presa, se ve uno libre, no de un amo, si de dos”.

Durante el Imperio Romano el poder se concentraba en el Senado, formado por ancianos. Eran los encargados de la administración, la justicia y las relaciones diplomáticas. Los privilegios de los ancianos eran extensos y las clases más bajas los consideraban sabios y virtuosos.

Son clásicas las afirmaciones de Marco Tulio Cicerón en su libro “De Senectute”, “Acerca de la Vejez”, que pueden sintetizarse en las siguientes:

  •         Es preferible ser viejo menos tiempo, que serlo antes de alcanzar la vejez”.
  •         “Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos”.
  •         “Ningún hombre es tan viejo que no crea que no puede vivir otro año”.
  •         “No puede haber cosa más alegre y feliz que la vejez pertrechada con los estudios y experiencias de la juventud”.
  •         “El viejo no puede hacer lo que hace un joven; pero lo que hace es mejor”.
  •         “Si quieres ser viejo mucho tiempo, hazte viejo pronto”.   

Con el paso de los años, esta autoridad ilimitada provocó desprecio hacia los mayores. A partir del siglo V d.C., su poder se fue debilitando y la vejez pasó a ser vista como una etapa negativa.

En la Edad Media, la vejez se consideraba como una etapa oscura en la vida de las personas. La Iglesia se ocupó del cuidado de las personas mayores, mediante la creación de hospitales para atender a los más desamparados.

En el Renacimiento, al igual que a finales de la Grecia clásica, se produjo una revalorización de la juventud y la belleza como idea de perfección. Por tanto, un nuevo rechazo a todo lo que se pudiera considerar viejo.

En Oriente, los ancianos son reverenciados en casi todos lados.

En China, existe un profundo respeto y veneración profunda por los ancianos. Desde tiempos inmemoriales, los viejos sabios han sido consultados por los gobernantes, eran los “Tsé”, la fuente de la sabiduría. Lao-Tsé, Kung Fu- Tsé, Chiang-Tsé, son un ejemplo.

Respetar a los ancianos requiere las virtudes de tolerancia, paciencia, sacrificio y madurez, afirma un maestro chino.

En India, el respeto a los mayores es un pilar cultural, algo que se enseña en las escuelas. Los más jóvenes les piden su opinión y su aprobación. En la religión hindú es costumbre arrodillarse ante los ancianos para tocar sus pies como símbolo de respeto. No obstante, la desprotección por parte del Estado, hace que esta edad sea una etapa difícil, por ser dependientes de familiares o amigos.

En Japón, se celebra el Keirō No Hi (Día del Respeto a los Ancianos), una festividad muy importante en la que participa activamente la familia. Los ancianos japoneses son respetados y considerados como pilares de la sociedad. Los jóvenes aprenden desde pequeños a valorar la experiencia y la sabiduría de sus mayores.

En los países musulmanes el cuidado de las personas mayores en la familia es considerado como un honor y una oportunidad para crecer espiritualmente. La religión islámica hace hincapié en que los hijos deben ser compasivos con sus padres, y en especial con sus madres, porque han dedicado su vida al cuidado de sus hijos.

Para la sociedad prehispánica de México, la huehuehyotl, senectud, no implicaba necesariamente un estado de decrepitud, pérdida de las facultades por efecto de la edad, sino una huehuehtiliztli o consumación de la vida.

El Códice Matritense, describe las figuras ideales del huehueh (anciano), y de la ilama (anciana).

El anciano/ El reverenciado anciano: … de cabello blanco, / recio, hombre de edad… / experimentado, que se ha esforzado. / El buen anciano, afamado, honrado, / que aconseja a la gente, dueño de la palabra, maestro. / Refiere, manifiesta, / lo que aconteció en la antigüedad.

Pone ante los otros, ancho espejo, / por ambos lados perforado, / yergue sobre ellos gruesa tea que no ahúma […]

La anciana/ La reverenciada anciana: noble anciana, / corazón de la casa, rescoldo del hogar, /custodia del mismo. / La buena, reverenciada anciana, / que aconseja a la gente, la amonesta, /luz, antorcha, espejo, turquesa, dechado.

El dios viejo, Huehuehteotl, señor del fuego y del tiempo, es símbolo de sabiduría, omnipresencia y perduración. Como los huehues en la tierra, es él raíz que presta apoyo, padre y madre de todos los vivientes.

Genialidad sin edad: creatividad en la edad tardía

La creatividad es un atributo esencial del ser humano, y la genialidad florece en todas las edades. Sin embargo, la experiencia acumulada durante años, la estabilización emocional, la mayor disponibilidad de tiempo, y otras variables hacen de la vejez una de las etapas más productivas de la existencia.  

Como afirma Henri Frederic Amiel, “Saber cómo envejecer es la obra maestra de la sabiduría, y uno de los capítulos más difíciles en el sublime arte de vivir”.

Y como añade Michel de Montaigne, “Las arrugas del espíritu nos hacen más viejos que las de la cara”.

Porque han sabido envejecer sin arrugas en su espíritu, innumerables seres humanos han generado obras inmortales y dejado un legado perdurable a la humanidad, en esa etapa de la vida.

Me limito a mencionar a cuatro poetas, por las reflexiones que sin duda harán eco si has llegado a esta etapa de la vida o te dispones a llegar a ella con sabiduría.

 

José Saramago

 

Es célebre su

POEMA SOBRE LA VEJEZ

¿Qué cuántos años tengo? – ¡Qué importa eso !

¡Tengo la edad que quiero y siento!

La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.

Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso o lo desconocido…

Pues tengo la experiencia de los años vividos

y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo!

¡No quiero pensar en ello!

Pues unos dicen que ya soy viejo,

y otros “que estoy en el apogeo”.

Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,

sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,

para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos,

rectificar caminos y atesorar éxitos.

Ahora no tienen por qué decir: ¡Estás muy joven, no lo lograrás!…

¡Estás muy viejo, ya no podrás!…

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma,

pero con el interés de seguir creciendo.

Tengo los años en que los sueños,

se empiezan a acariciar con los dedos,

las ilusiones se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor,

a veces es una loca llamarada,

ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.

y otras… es un remanso de paz, como el atardecer en la playa…

¿Qué cuántos años tengo?

No necesito marcarlos con un número,

pues mis anhelos alcanzados,

mis triunfos obtenidos,

las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas…

¡Valen mucho más que eso!

¡Qué importa si cumplo cincuenta, sesenta o más!

Pues lo que importa: ¡es la edad que siento!

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.

Para seguir sin temor por el sendero,

pues llevo conmigo la experiencia adquirida

y la fuerza de mis anhelos

¿Qué cuántos años tengo?

¡Eso!… ¿A quién le importa?

Tengo los años necesarios para perder ya el miedo

y hacer lo que quiero y siento!

Qué importa cuántos años tengo.

o cuántos espero, si con los años que tengo,

¡¡aprendí a querer lo necesario y a tomar, sólo lo bueno!

 

 Jorge Luis Borges

Su breve poema sobre la vejez emula a un koan zen:

“La vejez (tal es el nombre que los otros le dan)

puede ser el tiempo de nuestra dicha.

El animal ha muerto o casi ha muerto.

Quedan el hombre y su alma.”

 

Pablo Neruda

Neruda comprendió la relatividad de la edad; la vejez sólo aparece en la superficie por la identificación con el cuerpo físico. En el interior siempre habita un niño pleno de vida y curiosidad.

Oda a la Edad

Yo no creo en la edad./ Todos los viejos/ llevan/ en los ojos/ un niño,/ y los niños/ a veces/ nos observan/ como ancianos profundos.

¿Mediremos/ la vida/ por metros o kilómetros/ o meses?/ ¿Tanto desde que naces?

¿Cuánto/ debes andar/ hasta que/ como todos/ en vez de caminarla por encima/ descansemos, debajo de la tierra?

Al hombre, a la mujer/ que consumaron/ acciones, bondad, fuerza,/ cólera, amor, ternura,/ a los que verdaderamente/ vivos/ florecieron/ y en su naturaleza maduraron,/               no acerquemos nosotros/ la medida/ del tiempo/ que tal vez/ es otra cosa, un manto/ mineral, un ave/ planetaria, una flor, / otra cosa tal vez,/ pero no una medida.

Tiempo, metal/ o pájaro, flor/ de largo pecíolo,/ extiéndete/ a lo largo/ de los hombres,/ florécelos / y lávalos/ con/ agua/ abierta/ o con sol escondido.

Walt Whitman

La vejez es una época de generatividad y de agradecimiento por lo vivido y alcanzado, como expresó muy bien Whitman en su célebre poema…

 En mi vejez doy las gracias

En mi vejez doy las gracias; gracias antes de partir;

por la salud, el sol del mediodía, el aire impalpable, por la vida,

por el mero hecho de vivir;

por los preciosos e inextinguibles recuerdos (de ti, querida madre; de ti, padre; de vosotros, hermanos, hermanas, amigos); por todos mis días, no sólo los vividos en paz, sino también los días de guerra;

por las palabras cordiales, las caricias, los dones de otras tierras; por darme albergue, vino y alimento; por la amable estima

(vosotros, bienamados lectores, lejanos, nebulosos, desconocidos, jóvenes o viejos, innumerables, indeterminados; nunca nos hemos conocido, y nunca nos conoceremos, pero nuestras almas están fundidas en un largo y estrecho abrazo);

por los seres, los grupos, el amor, las acciones y las palabras, los libros, por los colores y las formas;

por los valientes, hombres fuertes, abnegados, que han acudido con prontitud en auxilio de la libertad, en todas épocas, en todas las naciones,

y por aquellos aún más valientes, fuertes y abnegados (un laurel especial, antes de partir, para los elegidos en la guerra de la vida, los servidores del cañón del canto y del pensamiento, los grandes artilleros, los líderes supremo, capitanes del alma):

como un soldado que ha vuelto de una guerra concluida, como un viajero entre miríadas de viajeros, que recuerda la larga procesión,

doy las gracias, ¡gracias regocijadas!, las gracias de un soldado, de un viajero.

 

Epílogo

La vejez sólo está en la mente. Un estudio hecho por científicos del University College de Londres, y publicado en la revista de la Asociación Americana de Medicina, concluyó que la gente que se cree más joven de lo que es tiene mayores posibilidades de vivir más y con mejor salud, que quienes se sienten más viejos o de su misma edad.

Si nuestra atención está puesta en el momento presente, dando lo mejor de nosotros mismos en pro de un ideal por el cual vivir y trabajar, la vida se expresa en plenitud.

 

Como afirma el Papa Francisco, «Un pueblo que no custodia a los ancianos, un pueblo que no los respeta, no tiene memoria, perdió la memoria. Los ancianos son el tesoro de nuestra sociedad». 

Juan Ramón González

Doctor en estudios en desarrollo humano y Director de contenido de Reconección Esencial